30 de enero de 2026
Power skills: el verdadero diferencial del project manager en proyectos con impacto
Durante años, la gestión de proyectos se ha asociado casi exclusivamente a metodologías, herramientas, cronogramas y control de costes. Sin embargo, la experiencia —y la evidencia— nos demuestra que los proyectos no fracasan por falta de técnica, sino por dificultades relacionadas con las personas. En este contexto, las power skills se han convertido en un factor decisivo para el éxito profesional presente y futuro.
El Project Management Institute (PMI), a través de su marco de Disciplined Agile, subraya esta idea organizando las power skills en dos grandes categorías: habilidades esenciales y estilos de liderazgo. No se trata de conceptos abstractos, sino de competencias prácticas que marcan la diferencia en el día a día de cualquier proyecto, especialmente en aquellos orientados al impacto social, la educación, el emprendimiento o el cambio organizativo.
Habilidades esenciales: la base del trabajo con personas
Las habilidades esenciales son aquellas que permiten ejecutar y aprender en el entorno laboral. Entre ellas, el PMI destaca la escucha activa, la comunicación, la gestión de conflictos, la inteligencia emocional, la empatía, la negociación, la resolución de problemas y el trabajo en equipo.
En proyectos centrados en las personas, la escucha activa es mucho más que una cortesía: es una herramienta estratégica para comprender necesidades reales y generar confianza. La comunicación, entendida como la capacidad de escuchar, expresar, observar y empatizar, permite adaptar mensajes y canales a públicos muy diversos, algo habitual en proyectos sociales y educativos.
La gestión de conflictos y la inteligencia emocional son especialmente críticas cuando se trabaja con equipos heterogéneos, voluntariado, emprendedores o colectivos con realidades complejas. Saber gestionar emociones propias y ajenas, mantener la calma y leer el contexto social del proyecto es tan importante como cumplir un cronograma.
La empatía y la negociación permiten construir acuerdos sostenibles, mientras que la resolución de problemas aporta método y claridad ante la incertidumbre. Todo ello se articula a través del trabajo en equipo, entendido no como una suma de personas, sino como una construcción colectiva con un propósito compartido.
Estilos de liderazgo: cómo influimos y acompañamos
El segundo gran bloque que plantea el PMI son los estilos de liderazgo, es decir, la forma en que un project manager dirige, motiva, acompaña y desarrolla a las personas. Aquí no existe un único estilo válido, sino la capacidad de adaptarse al contexto y al nivel de madurez del equipo.
Desde el liderazgo coaching o servant, pasando por estilos más facilitadores como el host leadership, hasta enfoques transformacionales orientados a generar cambio profundo, el denominador común es claro: el liderazgo efectivo no impone, habilita. En proyectos de impacto social, el liderazgo transformacional cobra especial relevancia, ya que no solo busca alcanzar objetivos, sino también desarrollar a las personas y fortalecer el tejido social u organizativo.
Una mirada personal
Desde mi experiencia como project manager “atípico” y formador, especialmente en proyectos con emprendedores, micropymes, ONGs y centros educativos, las power skills no son un complemento “blando” a la técnica, sino su condición de posibilidad. Son las que permiten que la planificación cobre vida, que los equipos se comprometan y que el cambio sea real y sostenible.
El enfoque del PMI refuerza una idea clave: gestionar proyectos es, en esencia, gestionar relaciones humanas con propósito. Y ahí es donde el verdadero impacto ocurre.
Fuente: Project Management Institute (PMI), Disciplined Agile – Power Skills
https://www.pmi.org/disciplined-agile/people/powerskills



